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| FAA, presente en el agasajo al gran Alfredo Di Stéfano |
ALFREDO DI STÉFANO NO ES SOLAMENTE UNA SUPERESTRELLA CUYAS HAZAÑAS RESISTEN AL PASO DEL TIEMPO. POR TODO LO QUE HIZO DENTRO Y FUERA DE LA CANCHA, TAMBIÉN ES UN EJEMPLO A SEGUIR, ALGUIEN QUE NOS HA HECHO QUEDAR MUY BIEN FUERA DE NUESTRAS FRONTERAS. |
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| En febrero, tras una invitación que hiciera llegar el Real Madrid a Futbolistas Argentinos Agremiados, Carlos Pandolfi y Juan Carlos Touriño asistieron al acto durante el cual se descubrió una estatua de bronce y piedra, en la que se observa al gran Alfredo gritando un gol, y sintieron hasta cierto orgullo por tantas muestras de afecto y de admiración hacia este hombre que, si bien desarrolló buena parte de su carrera en Europa, es un producto genuino del fútbol argentino.
La Saeta Rubia recibió con emoción la plaqueta que Pandolfi y Touriño le entregaron. Tal sentimiento se le advirtió enseguida cuando la tuvo en sus manos y cuando, agradeciendo el gesto de nuestro gremio por sumarse al agasajo, prometió ubicarla en un sitio privilegiado de la incalculable colección de trofeos que adornan la oficina donde a diario concurre en el club madrileño, que le otorgó el título de Presidente de Honor y que lo considera un ídolo con mayúsculas. “Como testimonio de afecto y agradecimiento por su brillante trayectoria profesional iniciada en Argentina y culminada en la Madre Patria, en ocasión de la inauguración de la estatua erigida en su honor por el Real Madrid”, señala la leyenda de la plaqueta que la representación de los futbolistas argentinos le entregó al mítico delantero.
“No merezco todo esto, sólo soy un hombre de equipo.
Muchas gracias. Demasiado honor. Me están haciendo temblar de emoción. Todo lo que están diciendo se lo dedico a mis compañeros, a los de antes y a los de ahora”, expresó Di Stéfano, dejando en claro así, con simpleza y humildad, lo que estaba viviendo. Blatter destacó que Di Stéfano “representa a la perfección la figura del fair-play” y reconoció que interpretó dentro del campo “la nueva filosofía del fútbol”. Di Stéfano, de 81 años, también recibió de manos del presidente de la UEFA, Michel Platini, el premio “Presidente UEFA”. “No puede entenderse la historia del fútbol sin Di Stéfano. Es un grande entre los grandes.El Real Madrid de aquella época marcó para siempre esa historia. |
Futbolistas Argentinos Agremiados le hizo entrega de una plaqueta
En ocasión de la inauguración de la estatua erigida en su honor por el Real Madrid C.F. en febrero de este año, Juan Carlos Touriño y Carlos Pandolfi invitados por el club español, le entregaron una plaqueta conmemorativa a Don Alfredo Di Stéfano. |
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Y Di Stéfano tiene un lugar muy especial en este deporte”, dijo el francés. ¿Por qué tanta admiración? Porque fue un todo-terreno, alguien que, como escribió Juvenal, en El Gráfico, “no transpiraba los campos… los regaba con su sangre”, y porque, recordando otra frase que lo caracterizaba, Alfredo jugaba “en una quintita de cien metros por setenta”. Pero para quienes no fueron testigos de su extraordinaria carrera, vayan estos datos a modo de información. Con 893 goles durante su trayectoria de 22 años, Di Stéfano mostró sus cualidades desde su primer partido como titular en River, cuando tenía apenas 17 años.
River ganó dos títulos antes de que Di Stéfano pasara a Millonarios de Colombia, donde conquistó cuatro torneos. Previamente también sehabía dado el gusto de ser campeón sudamericano con la selección argentina. Pero fue en el Real Madrid donde Di Stéfano desplegó todas sus condiciones a niveles altísimos, transformando al club en una potencia de la liga española y de las competencias europeas.
Al lado de grandes jugadores como Ferenc Puskas, Raymond Kopa y Francisco Gento, durante 11 temporadas el Madrid ganó cinco copas de Europa consecutivas, entre 1956 y 1960, además de ocho títulos de liga, así como el primer título mundial de clubes, en 1960. Di Stéfano hizo tres goles en el triunfo por 7-3 sobre el Eintracht Francfort en el Hampden Park, en 1960, en lo que muchos consideran una de las mejores finales en la historia de la Copa de Europa. Y sus números vistiendo la camiseta “merengue” hacen inútiles los comentarios: 418 tantos anotados en 510 partidos. Fue en una ocasión goleador del campeonato argentino, en dos del colombiano y en cinco de la liga española.
Además de los equipos mencionados, jugó también en Huracán y en el Espanyol de Barcelona, mientras que en su larga carrera como técnico dirigió, entre otros, al propio Real Madrid, a Boca y a River. Una vez, con la humildad que lo sigue acompañando, contó que “en mi barrio (Barracas, donde nació el 4 de julio de 1926) había cuarenta jugadores mejores que yo, pero algunos estudiaban, otros tenían que trabajar o incluso no podían comprarse calzado. He tenido una suerte increíble para llegar a ser futbolista, porque no pensaba ni siquiera en llegar a primera división”. Llegó. Vaya si llegó.Y no se detuvo, hasta ser considerado como uno de los mejores de todos los tiempos. Pero la hilera de éxitos que consiguió jamás cambió su forma de ser. Ganó en la cancha y en la vida, y sigue siendo un personaje que nos despierta afecto y orgullo. Los futbolistas argentinos lo aplaudimos de pie, don Alfredo… |
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