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Con
la camiseta de la paz
Muchas veces hemos escuchado
comentarios con respecto a que los futbolistas se
juntan sólo cuando tienen un problema puntual
que los afecta de manera particular. Lo sucedido entre
el viernes 20 y el lunes 23 de setiembre, en los partidos
correspondientes a las distintas divisionales del
fútbol
argentino, desmiente aquella afirmación. Esta
vez la unidad se dio detrás de un pedido que
abarca a la sociedad en general, por un tema que nos
preocupa tanto como a nuestros compatriotas.
"SEGURIDAD
PARA TODOS, BASTA DE VIOLENCIA", decía
la leyenda en las camisetas que lucieron los jugadores
de Primera División, Primera B Nacional y Primera
B cuando salieron a las canchas el mencionado fin
de semana. Y también, por supuesto, accedimos
a una inquietud de la gente de una
categoría que no es profesional (la Primera
"C"), que quiso sumarse, lo cual valoramos
y elogiamos. Es que, en definitiva, como señalábamos
antes, este estado de inseguridad en el que vivimos
nos alcanza a todos.
Nadie,
lamentablemente, está a salvo de las garras
de la delincuencia, ni de la acción de los
violentos. Lo sufre quien diariamente sale de su casa
para ir a ganarse el pan, los estudiantes, los empresarios,
grandes y chicos, hombres y mujeres. Y en el ambiente
futbolístico hay casos que la prensa se encargó
de reflejar, como lo sucedido con el padre de los
hermanos Gabriel y Diego Milito, el hermano de Juan
Román Riquelme, Jonathan Santana, Jorge Cervera,
Gastón Tosi, Sebastián Ojeda, Pablo
Solchaga, Juan Carlos Raña, Gabriel Caiafa,
Sebastián Romero, Diego Rivero, José
Raúl Iglesias y el profesor Daniel Córdoba.
Sin dudas, la lista podría extenderse, porque
muchos otros han pasado por momentos difíciles
al ser asaltados o agredidos. Pero la idea no fue
encarar el reclamo pensando exclusivamente en nuestro
gremio, sino dejar en claro que somos parte de la
sociedad y que tenemos
objetivos comunes, más allá de las particularidades
de cada actividad.
El
mensaje, originado en Futbolistas Argentinos Agremiados
y compartido por las autoridades de la Asociación
del Fútbol Argentino, partió como una
necesidad de todos los hombres y mujeres que habitamos
este suelo. Sabemos que este flagelo no se acabará
en un abrir y cerrar de ojos. También que no
tenemos los elementos para desterrarlo. Sin embargo,
no perdemos las esperanzas. Y alzamos nuestra voz
esperando que quienes sí cuentan con herramientas
para legislar y para hacer cumplir las leyes, se iluminen.
Como el resto de los argentinos, queremos trabajar
en paz y volver a tiempos en
los cuales no había que tomar recaudos de toda
clase para transitar por las calles. Ojalá
que, por lo que significa el fútbol en el país,
por su arraigo popular y su indudable trascendencia,
este humilde y simple ruego en el que participaron
cientos de jugadores sea escuchado. Sólo tratamos
de expresar
lo que sienten todos. Y lo hicimos a través
de una camiseta: la de la paz...
Nota
de octubre de 2002.
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