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LEGALES
¿Quién genera
las inhibiciones?
Según dice el diccionario,
sorprender es "conmover o maravillar con algo
imprevisto, raro e incomprensible". Pues
bien: ¿qué tienen de imprevisto, raro
e incomprensible estas inhibiciones que antes de cada
comienzo de temporada deben afrontar los clubes que
mantienen deudas salariales? Nada, porque las autoridades
de las instituciones saben, desde hace varios años,
que si no cumplen, tampoco podrán utilizar
a los refuerzos contratados. Sin embargo, vuelven
a cometer los mismos errores y después se sorprenden
cuando alguien les reclama "añejos"
pagos que no se hicieron efectivos en su momento,
cuando hasta ellos mismos se comprometieron a ajustarse
a presupuestos prefijados.
Si
alguien adquirió una casa y la está
pagando con esfuerzo, pero tiene pendientes varias
cuotas, seguramente no encarará la compra de
otra vivienda. No podría, no lo dejarían,
sería un acto poco responsable de su parte.
Y en el fútbol, de acuerdo a las reglamentaciones
vigentes, ocurre
algo parecido, sólo que algunos clubes (no
todos, vale aclarar) se olvidan de que, antes de ir
por nuevos proyectos, tienen que cerrar debidamente
otros que iniciaron y que quedaron en el pasado inmediato.
Bajo estas circunstancias, los futbolistas simplemente
pretenden que se les abone lo
que les prometieron, pero la llave para terminar con
las inhibiciones no la tiene Agremiados, como algunos
creen, sino los propios clubes. Es que, si se ajustan
a lo que está claramente expuesto en los distintos
contratos, no habrá inhibición que valga.
Así de fácil.
Por
lo tanto, no entendemos ciertas actitudes, la sorpresa
y los apuros que se observaron en los últimos
días. Si bien este tema no es nuevo, parece
que queda "cajoneado" hasta que la realidad
lo descubre y lo pone en el tapete cuando se está
por escuchar el pitazo inicial de una nueva temporada.
Sabemos dónde estamos, somos conscientes de
que la Argentina atraviesa por la mayor crisis económica
y social de su historia y muchas veces hemos sido
flexibles, teniendo en cuenta esas dificultades que
inevitablemente han afectado al fútbol y que
también soportamos. Pero los sorprendidos por
el aparente desconocimiento de un asunto de vieja
data y absolutamente justo,
como es el de las inhibiciones, somos nosotros.
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