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Cuando
el fútbol se termina, la vida continúa
Entrenarse para el retiro.
Por María Elena Carrozzi. Licenciada en Psicología.
El
final de una carrera que genera una entrega total
desde la preadolescencia -muchas veces en detrimento
de una escolaridad normal o de un aprendizaje profesional-
requiere de un gran esfuerzo de adaptación
para amoldarse al cambio de vida que vendrá
y para lograr una reinserción laboral.
Toda situación de cambio supone una crisis
que es un proceso variable en el tiempo. Se trata
de la posibilidad de aceptar la pérdida de
aquello que se tenía, se conocía y brindaba
cierta seguridad, y superar progresivamente el temor
a lo desconocido que vendrá, hasta lograr una
genuina adaptación a un nuevo proyecto de vida.
Como en muchos otros casos, el cómo se transite
este proceso y los resultados más o menos favorables
del mismo dependerán del interjuego constante
de variables personales y del medio.
En
el plano personal, la posibilidad de anticiparse y
prepararse para cuando llegue el momento en que este
ciclo se cumpla, planificando, formándose y
capacitándose para una futura actividad alternativa,
es lo recomendable para amortiguar en gran medida
su carácter traumático y ayuda así
a prevenir intensos estados depresivos que, en ocasiones,
pueden derivar en salidas patológicas (ej:
suicidio, alcoholismo, adicciones, etc).
En
cuanto a las variables del medio, la situación
social, cultural y económica son factores que
pueden favorecer o no las condiciones personales de
anticipación mental y preparación laboral
alternativa con las que se llegue a la instancia del
retiro y, por lo tanto, el cómo se transite
este momento de crisis, que en promedio se produce
aproximadamente a los 35 años y que, en este
caso en particular, concentra insólitamente
características que habitualmente son propias
de tres momentos evolutivos diferentes: como en la
adolescencia, es convocado a reflexionar y decidir
sobre su futura ocupación laboral. En su condición
de adulto, se encuentra en la plenitud de su experiencia
técnica, táctica y estratégica,
y como en la vejez, se confronta con el retiro y la
sensación de caducidad, pero en forma prematura.
La grave situación social y económica
que afronta actualmente nuestro país en particular
obstaculiza aún más las posibilidades
de reinserción laboral. Siempre resulta de
un invalorable aporte que el cuerpo técnico,
preferentemente integrado por un psicólogo
deportólogo, pueda de manera coordinada estimular
el abordaje de este tema dentro del grupo, paraque
pueda circular y ser debidamente trabajado, a fin
de prevenir, acompañary contener.
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