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Editoriales, Notas y Entrevistas
Algunas sugerencias
De
movida, para evitar confusiones, vale la siguiente
aclaración: en este mensaje que queremos dejar
no hay referencias para casos puntuales sino una reflexión
general con respecto a ciertos detalles que observamos
dentro de las canchas y que no son patrimonio exclusivo
del fútbol argentino, pero que nos preocupan.
Más allá de los intereses que hay en
juego y sabiendo que se trata de un deporte en el
que los roces y las discusiones son algo normal, creemos
que deben establecerse ciertos límites para
mantener un respeto sobre el adversario de turno,
que es un rival circunstancial, pero también
un colega y, quizás, un potencial
compañero. Por lo tanto, aunque cualquiera
que se haya puesto los cortos y un par de botines
sabe que en cada pelota hay que meter y entregarse
por completo, existen reglas (escritas y no escritas)
a cumplir. Las escritas son las que se encuentran
en el "libreto" del árbitro; las
otras, en cambio, aparecen en la intención
de cada protagonista de un partido. Y la mala intención
hacia un rival-colega-potencial compañero nunca
la entenderemos ni la aceptaremos.
Otro aspecto muy común en estos tiempos es
la costumbre ya internacional de reclamar, ante una
falta, que el infractor sea amonestado o expulsado.
Esa tarea le pertenece al árbitro, no al futbolista.
Y un tercer elemento tiene que ver con los mensajes
cruzados que a veces vemos en los medios
periodísticos. Si hay algo que decirle a alguien,
lo mejor es por otra vía (en un diálogo
franco, cara a cara), para evitar malos entendidos
y polémicas propiciadas, en ciertos casos,
por terceros.
Que se tome esto simplemente como un consejo sano,
como una sugerencia. Siempre consideramos que el fútbol
es una parte importante de nuestras vidas, no la vida
misma. Entonces, volcamos este mensaje con la mejor
intención, pensando en la solidaridad y el
respeto hacia el que se viste con
una camiseta de distinto color, pero que se esfuerza
y sueña buscando los mismos objetivos.
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