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Editoriales, Notas y Entrevistas
Un tema pendiente
Hay
un tema que siempre quisimos tratar y que nunca habíamos
desarrollado por priorizar algún otro. Pero
a raíz de la continuidad de los acontecimientos,
luego de una extensa charla entre todos los directivos
de FAA, creemos que ésta es la oportunidad.
No
es novedad que la mayor parte de los argentinos estemos
pasando por momentos muy críticos en lo que
respecta a lo laboral, a la inseguridad, a la falta
de comida en muchos hogares, a la imposibilidad de
acceder a la educación, a la salud... en fin,
no es novedad que cada vez más se está
masacrando la especie humana. Lo vemos a diario, en
el crecimiento de la gente que sale a las calles a
pedir limosna, a limpiar parabrisas, a subirse a un
tren o colectivo para entregar una estampita a cambio
de una moneda, a la gente que toca timbre en cualquier
barrio pidiendo "¿no tiene algo para darme?",
o a los que revuelven las bolsas de basura. También
estamos padeciendo (algo que en números anteriores
ya tratamos) hechos de violencia, robos y lo que se
puso de "moda': los secuestros, para después
pedir un dinero por el rescate.
Respecto
de esto último, hemos visto ya muchos casos.
Les tocó a muchos argentinos, sin distinción
de raza y actividad, y no quedaron al margen algunos
de nuestros afiliados, ya que las familias de Riquelme
y los hermanos Milito lo sufrieron y el más
reciente fue el caso del hermano de Víctor
Zapata, jugador de River Plate.
Esto
que hemos escrito a modo de introito tiene que ver
con el tratamiento que la prensa deportiva le da a
lo que pasa en el ambiente del fútbol, fundamentalmente
en lo que se refiere a los contratos de los futbolistas,
cuando hay renovaciones, transferencias o algún
otro aspecto que tenga que ver con la relación
contractual.
Es
increíble que solamente interese lo que gana
o va a ganar un futbolista (a algún trabajador,
empresario, periodista, etc. ¿se le pregunta
cuánto gana?), pero lo que es peor es que cuando
se habla de las cifras acordadas (que la mayoría
de las veces salen de "fuentes bien informadas",
que informan mal, adrede) no se piense en todos aquellos
a los que les que les cuesta llegar a fin de mes,
si es que tienen trabajo, no se piense en el peligro
que le pueden ocasionar al futbolista ni en que citar
semejantes cifras -que muchos ni siquiera pueden tener
ni aún en sueños-, les tiene que hacer
daño. Pareciera que no se contemplan estos
asuntos cuando se escuchan las cifras que perciben
algunos futbolistas que tienen la suerte (por su capacidad,
obviamente) de pertenecer a un selecto grupo de privilegiados
en lo que respecta a sus remuneraciones.
Realmente
desearíamos que ese tipo de tratamiento fuera
dejado de lado, obviado, como ocurre con los problemas
que padecen los futbolistas (son muchos) que cobran
sueldos bajos, cuando los cobran. ¿A quién
le interesa lo que gana cualquier otro trabajador?,
¿alguna vez usted, que está leyendo
esto le preguntó a su vecino cuánto
cobra? Seguramente que no, ni a su vecino ni a nadie.
Bueno, con el futbolista trabajador debería
pasar lo mismo. Y que no vengan con eso de que el
hincha o el aficionado lo quieren saber y por eso
se publica o se dice. Todo lo que sea cuestión
de contrato y que además es privado no se debe
dar a publicidad, primero por respeto al jugador,
para que tenga su privacidad, como corresponde, y
segundo y lo más importante, porque en los
días en que vivimos hablar de esas cifras nos
tiene que hacer poner colorados por todo lo que contamos
en el inicio de esta nota. ¿Será mucho
pedir?
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