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Editoriales, Notas y Entrevistas
El fin de un sueño y
el comienzo de una realidad.
Pasó
el Mundial, dejó ritmo de samba por el éxito
de Brasil y también decepción entre
los argentinos, pues la selección, debido a
los caprichos a los que el fútbol nos tiene
acostumbrados, no pudo superar la primera fase. Pasó
y ahora estamos en la antesala de una nueva temporada
"casera", por eso tenemos algunos mensajes,
a modo de cierre para un asunto y de apertura para
el otro.
Dijimos,
cuando todo marchaba sobre rieles, que estábamos
junto a los jugadores de la selección, previo
al comienzo de Corea-Japón 2002. Y ahora mantenemos
la misma postura, porque sabemos que hay vestuarios
llenos en los momentos de gloria y vacíos si
las cosas no salieron como se pretendía. En
este juego lleno de sorpresas agradables y desagradables
que es el fútbol,una pelota que da en el palo
o que entra puede modificar opiniones y volcar injustamente
la balanza a la hora de emitir un juicio. Cada cual
puede pensar libremente y buscar las razones que considere
válidas para hacer su
análisis. Nosotros simplemente decimos que
los muchachos se entregaron como siempre y que seguimos
de su lado. Ellos lo saben y es lo que importa. Punto
y al otro tema...
La
crisis que afecta al país sigue paseándose
entre nosotros cuando está por empezar la temporada
2002-2003. ¿Qué se puede hacer desde
esta "trinchera"? Todo lo que se encuentre
a nuestro alcance, nunca bajaremos los brazos. Por
ahí escuchamos una frase que señala
que "los mejores no son los que nunca caen sino
los que pueden levantarse". Viene justo para
la situación actual.
Seguimos atentos, como siempre, a las necesidades
de nuestros afiliados, y también preocupados
ante una serie de problemas que se plantean por esta
cruda realidad. A la vez, nos resistimos a volcar
una visión apocalíptica de las cosas,
pues eso sería clavarnos puñales en
heridas que aún no se han
cerrado totalmente.
Siempre decimos que si los ingresos que genera el
fútbol se administran correctamente es posible
por lo menos capear el temporal y no provocar más
inconvenientes de los que ya existen. Y, como en el
caso de la selección, mantenemos ese pensamiento.
Por lo tanto, antes del comienzo de otra temporada
y en medio de una crisis que golpea duro, renovamos
la esperanza de ver un fútbol organizado y
sano en todos sus aspectos. Ojalá así
sea...
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