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Editoriales, Notas y Entrevistas
Dos dolores de cabeza: el corralito
y la violencia.
Abultadas
deudas, promesas incumplidas, descalabro en muchos
clubes. Todos esos factores se sumaron y explotaron
el año pasado. Desde Futbolistas Argentinos Agremiados
fuimos entregando voces de alerta antes de que la
pelota "se pinchara", pero algunos escucharon y otros
no. Por eso, cuando la crisis se desató y los afiliados
al gremio dijeron basta, fue difícil encontrar las
soluciones para tantos problemas. Siempre aceptamos
el diálogo. Expusimos nuestros puntos de vista, pero
no cerramos ninguna puerta, hasta que se aceptó gran
parte de los justos reclamos que inquietaban a los
futbolistas. El acuerdo quedó suscripto y los clubes,
con el aval de la AFA, se comprometieron a pagar sus
deudas en cuotas, a través de un fideicomiso. Fue
una salida que consideramos viable, un convenio que
les permitirá a muchos jugadores percibir sumas que
habían quedado "cajoneadas". Sin embargo, la Argentina
de estos tiempos ofrecerá otras desagradables sorpresas.
Y la aparición en escena del ya famoso "corralito"
y de la pesificación afectó aquel acuerdo.
Pero éste no es el único escollo a superar en la actualidad.
La violencia, siempre presente, se desata a menudo
en nuestras canchas y frustra lo que deberá ser una
fiesta. Lo que ocurrió días atrás antes del clásico
Racing-Independiente (tiros, muerte, dolor), y en
el Nuevo Gas-metro, donde los hinchas de Chacarita
mantuvieron un enfrentamiento con la policía que obliga
a interrumpir el partido frente a Boca, fueron apenas
muestras. Tristes y terribles, pero apenas muestras
de una historia que se repite desde hace muchos años.
Como pertenecemos al mundo del fútbol y a veces sufrimos
en carne propia la locura de individuos que dicen
amar a este deporte, pero que lo manchan con sus actitudes,
pedimos, como ya lo hemos hecho tantas veces, que
no se espere hasta la próxima muerte para tomar medidas.
Y que la aplicación de la ley a través de quienes
corresponda- sea por fin la herramienta que permita
encarrilar las cosas.
La crisis, en definitiva, se ha observado desde lo
económico y desde lo social. Fue metiéndose lentamente
y ahora está en una plena y lamentable vigencia. Y
si bien la realidad pareciera indicar que estamos
"acorralados" por el corralito y la violencia, desde
nuestra actividad ni bajamos la guardia ni vamos a
dejar de luchar para que el fútbol argentino se desarrolle
en un ambiente de orden, seriedad y paz. Como deberá
ser. Como no es.
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