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Editoriales, Notas y Entrevistas


Para Fontanarrosa, el fútbol es sagrado

Cuando emprende la misión de enfrentar el teclado para lanzarse a contar un episodio ligado al fútbol, Roberto Fontanarrosa no ingresa a un mundo nuevo, sino a uno conocido. Por esa razón, seguramente, en ese rubro le sumó una perla más a los éxitos cosechados a lo largo de una trayectoria en la cual abarcó diferentes facetas. Pueden decir que es escritor y humorista gráfico. Pueden señalar y con razón- que le sobra talento para triunfar en cada actividad que decida encarar. Pero nosotros elegimos una definición que le cabe perfectamente y de la cual sin dudas va a sentirse orgulloso: El "Negro" Fontanarrosa es un tipo de fútbol. Y, para él, tal cual indica el título de una de sus obras, "el fútbol es sagrado". Entonces, la charla no tiene obstáculos. Se desarrolla con términos y códigos que conoce perfectamente...

-La primera influencia en el fútbol es paterna, pero mi viejo, paradójicamente, era amante del básquet. Incluso llegó a jugar en una selección argentina, en esas épocas en que los partidos terminaban 13 a 8. El fútbol también le gustaba y yo siempre le pedía que me llevara a la cancha, aunque ahora entiendo que resulta incómodo llevar a un pibe a la popular. Ahí uno se da cuenta de que casi siempre debuta como espectador en un partido intrascendente. En mi caso, el primero fue un Central-Tigre, me acuerdo que con mucho barro en la cancha, porque había llovido. Central ganó por un resultado extraño: creo que 9 a 2. Tenía unos diez años. Después, en la escuela primaria me hice amigo de un chico que iba siempre a la cancha con el hermano y el padre. Hablo de Fernando y Alejandro Gutiérrez, que siguen siendo íntimos amigos míos. Bueno, ellos me sumaron al programa y entonces me fui haciendo un fanático del fútbol... y de Central, claro.

-Y jugando, ¿cómo eras?
-Nooo, siempre fui del montón. Jugué en torneos comerciales y en el torneo interno del club Provincial, que en Rosario es famoso. Normalmente era volante por derecha, con más orden e inteligencia que otra cosa, y en un nivel muy mediocre. Lo que pasa es que se juega muy bien al fútbol en la Argentina. Acá, el que llega a Primera es porque algo tiene. Y en cualquiera de esos campeonatos amateurs, donde por ahí uno se preguntaba "y éste cómo no llegó", también será porque le faltó algo. Yo nunca me destaqué. Eso sí: era de fierro. Y todavía juego, o trato de hacerlo, pero de manera recreativa. Lo más lindo del fútbol es jugar, por eso si coincidía un partido de Central con uno del campeonato mío, yo iba a jugar. Hoy, por suerte, así como perdí velocidad y fuerza, paralelamente perdí el amor propio. Entonces, cuando algún chico me pasa, me resigno: ma´ sí, que se vaya, no me caliento. Ir a jugar y a reirme un rato con los amigos es una descarga. Es cierto que para hacer ejercicio podés salir a andar en bicicleta, pero mientras pedaleás seguís pensando en los quilombos de todo el día, mientras que en el fútbol, por más que sea un picadito, tenés que concentrarte en el juego.

-Todo ese amor se refleja en todas tus obras relacionadas con el fútbol.
-A mí me gusta el fútbol desde que empieza el partido hasta que termina. Lo demás, el entorno, la previa, qué comieron los jugadores al mediodía, no me interesa demasiado. Y en cuanto a mi obra, la cuestión pasa por darse cuenta de que podés hablar de lo que tenés alrededor y que sea interesante. Antes, a pesar de la enorme cultura futbolística que existe en el país, no había una literatura proporcional a esa pasión. Si tengo que decirte a quiénes leía sobre fútbol cuando era adolescente, era a los periodistas deportivos, a los de El Gráfico, a Panzeri, a Ardizzone, a Pepe Peña. Libros, no había tantos. Con el paso del tiempo empezamos a mirar hacia los costados. Y aquellos a los que nos gusta el fútbol, a escribir sobre fútbol. En la Feria del Libro me encuentro con hinchas que habitualmente no son lectores, pero que sí leerían algo de fútbol. Y también Alejandro Apo, en su programa de radio, hizo mucho por la difusión de mis cuentos y de los que escribieron otros. En esta faceta es como que hay un público cómplice, al que no tenés que explicarle demasiado. Así, el contacto entre quien escribe y quien lee se hace más simple.

-¿Qué opinás del futbolista argentino?
-Hoy las cosas se van mezclando cada vez más y los modelos a seguir se difunden más a través de la televisión. Pero en una época donde el jugador argentino crecía mirando a los mayores, se transmitía un perfil, que es el del talento y la habilidad por sobre la fuerza. Los más representativos han reunido éso. Batistuta, no sólo por ser rubio y de ojos celestes sino por características fuerte, noble aguantador-, podría ser alemán. En cambio, el paradigma del jugador argentino histórico sería Maradona, obviamente. De todos modos, hay una gran capacidad para adaptarse a distintos estilos, lo cual también es bueno. A nosotros en muchas cosas nos quisieron hacer creer que éramos del primer mundo... y no lo éramos. Pero en el fútbol, sí. En ese aspecto siempre hemos tenido futbolistas de primer nivel internacional. Es motivo de legítimo orgullo. Y por eso tal vez nos duele tanto cuando perdemos, porque nos golpean el orgullo, justamente. Si pierde la selección, es como que perdemos todos. Y vamos al campito un poco más tristes.

-¿Te gusta el fútbol casero?
-Yo me planteo esto, refiriéndome, por ejemplo, al teatro: ¿qué pasaría si al final de cada año se van los mejores actores y actrices. Y... no sería lo mismo. Por suerte, el fútbol argentino tiene una vitalidad enorme para seguir produciendo chicos que cada vez se van más jóvenes. La calidad por ahí se resiente, no sé. A mí igual me gusta y me parece que debe ser una competencia dura, difícil.

-¿Qué es Rosario Central para vos?
-Yo lo relaciono con los amigos, con la historia personal... y con los nervios. A veces me pregunto cómo puedo ser tan tonto, porque cada vez sufro más por Central. Creo ser un tipo medianamente reflexivo, pero no hay manera. Incluso, gente que está alrededor mío está pendiente del resultado del equipo, para ver con qué humor voy a aparecer yo después de un partido. Parece mentira.

-Si te preguntamos por un jugador, seguramente dirías Maradona...
-Sí.

-Está bien, pero ¿hay alguno que te haya entrado por el corazón, por los recuerdos gratos?
-Me voy a tomar la licencia de mencionar a dos. Uno, Kempes, porque creo que fue el mejor que pasó por Central. Y otro, Poy, que es un hombre emblemático del club, una leyenda. Y fuera de Central, Bochini. Nunca vi uno parecido a él.

Cortamos el diálogo para no robarle tanto tiempo. Pero él podría haber seguido sin problemas, porque el tema lo apasiona. ¿Qué es el ³Negro² Fontanarrosa? Un humorista, un escritor, un talentoso... y un tipo de fútbol.


(Nota de Octubre de 2003)




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