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Editoriales, Notas y Entrevistas
¿Habrá sentido
común "de Reserva"?
La ausencia de preliminares oficiales perjudica a
los jugadores y a los clubes.
Podrán esgrimirse argumentos de todo tipo,
pero ninguno de ellos será suficiente para
explicar la insólita medida que tomaron los
clubes, avalados obviamente por la AFA, al decidir
que no se disputen torneos oficiales de Reserva y
Tercera (según como se denomine en cada caso)
en Primera División, Primera B Nacional, Primera
B y Primera C.
Si es por el costo de los operativos de seguridad,
eligieron el peor camino para "achicarse".
Seguramente hay otros aspectos en los cuales debe
cuidarse la economía, no apuntando justo hacia
lo que, se supone, es un "tesoro" de las
instituciones: los futbolistas. Y si es por la desorganización
que se advertía en los certámenes de
Reserva y Tercera, pues bien, que se corrija ese error,
pero no a través de la eliminación de
las competencias.
Los clubes, sin dudas, han adoptado una resolución
que va paralelamente en contra de sus intereses. ¿No
se dieron cuenta? ¿No pensaron? Así
parece. De otra manera resulta imposible entender
lo que han hecho.
Suena increíble que en la AFA se organicen
campeonatos con absoluta normalidad de Cuarta a Novena
y que un gran paso, como es la aparición de
juveniles en los preliminares de Primera, ahora no
exista. Les quita motivaciones a los pibes que se
han esforzado para ir "aprobando materias"
en el difícil camino del fútbol, les
niegan un atractivo a quienes -también con
mucho esfuerzo- buscan en sus flacos bolsillos un
poco de dinero para pagar la entrada y evitan que
los técnicos dispongan de un elemento importante,
no sólo para ver a las promesas que tratan
de abrirse camino, sino a los profesionales que necesitan
mostrarse o conseguir ritmo de fútbol.
Deberían saber quienes Ilegaron a esta "genial"
resolución, que no es lo mismo jugar un partido
de práctica que uno por los puntos y con público
en las tribunas. ¿Dónde los hinchas
empezaron a observar que Leandro Romagnoli, Diego
Forlán, Nicolás Burdisso, Javier Saviola
o Pablo Aimar, por citar solamente algunos nombres,
ya pintaban para ser lo que hoy son? ¿En qué
vidriera los clubes podrán exhibir a los proyectos
que modelaron los entrenadores de divisiones juveniles?
¿Dónde volverán "al ruedo"
aquellos que sufrieron alguna lesión y deben
cumplir con el tramo final de su recuperación?
No hay que ser muy despierto para responder a tales
cuestionamientos. Se han equivocado, señores,
y Futbolistas Argentinos Agremiados, mediante una
nota enviada el 20 de julio de este año al
presidente de la AFA, hizo saber su postura con claridad.
Dice lo siguiente:
"Tenemos el agrado de dirigirnos a usted y,
por su intermedio, al Honorable Comité Ejecutivo,
a fin de solicitarle se reconsidere la resolución
por la cual se dejó sin efecto la disputa del
torneo de tercera división para la temporada
2001/2002, volviendo a su reprogramación. Formulamos
esta petición en razón de que ello perjudica
seriamente el desarroIlo y la formación de
nuevos futbolistas, futuros integrantes de los planteles
profesionales de los clubes afiliados a esa Asociación.
Asimismo, dificulta la recuperación de aquellos
futbolistas que hubiesen sufrido alguna lesión,
quienes, una vez dados de alta, requieren de participar
en partidos de la misma división para alcanzar
el nivel óptimo, físico y técnico,
y poder participar eventualmente en primera división.
Además, intervenir en partidos de tercera división,
ante un estadio con importante cantidad de público,
permite al futbolista adaptarse anímicamente
y con predisposición para afrontar compromisos
mayores en la división superior. Ello justifica
la petición que formula esta entidad, cuyo
objeto estatutario le impone el deber de velar por
los derechos e intereses de los futbolistas profesionales
y aficionados".
El reclamo está hecho, pero las respuestas
aún no aparecieron. Desde aquí pensamos
en los jugadores, aunque el problema evidentemente
abarca a varios sectores. El error todavía
puede solucionarse con una fórmula que mezcle
coherencia y sentido común en proporciones
similares. ¿Será mucho pedir?
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