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Cuando
el fútbol se termina, la vida continúa
La clave es aprovechar el tiempo
libre.
Por Enrique "Quique" Wolff
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La
decisión de dejar el fútbol nunca
se madura de a poco. No es posible, sencillamente
porque mientras uno se encuentra en plena actividad
piensa que el fútbol es para toda la
vida. Y también resulta complicado encarar
una actividad paralela. En mi caso, mientras
estaba en el Real Madrid, Esteban Peicovich,
que era corresponsal de la Editorial Atlántida
en España, me decía que cuando
me retirara tenía que dedicarme al periodismo
deportivo. Incluso me acercó libros sobre
el tema. Yo lo escuchaba, pero jugaba en un
club muy grande y realmente veía lejana
esa posibilidad. Sin embargo, al año
dejé. Había vuelto al país
para incorporarme a Argentinos Juniors y mi
intención de continuar la carrera en
la Argentina chocó contra un caos, porque,
entre otras cosas, los dirigentes no dirigían
y los hinchas entraban al vestuario. Era un
enorme contraste con lo que venía experimentando,
así que resolví colgar los botines.
En ese momento pensé que si no podía
soportar esa situación como futbolista,
no la soportaría como técnico.
Entonces puse un negocio, en una época
que no era buena en el plano económico,
y más tarde apareció nuevamente
aquella idea de Peicovich: la del periodismo.
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Durante tres años estudié en
el Círculo de Periodistas Deportivos y si bienen
el `82 comenté el Mundial para Canal 9, eso
fue como ex jugador, no como periodista. Mi trabajo
recién arrancó en 1983, en Radio Continental.
Tenía que hacer algo así como las divisiones
inferiores dentro del periodismo y sinceramente nunca
pensé que otra cosa que no fuese el fútbol
me iba a interesar tanto, porque nada se compara con
jugar, con estar en el campo, con ser protagonista
directo. Igual me apasionó el hecho de investigar,
ver, editar, buscar los detalles lindos que tiene
este deporte. Y necesité mucho recorrido, hasta
que vino "Simplemente Fútbol" y todo
lo demás.
Siempre digo que para ser un buen periodista de espectáculos
no hace falta haber sido actor, pero también
soy conciente de que en esto he aprobado la parte
práctica y que llevo veinte años aprendiendo
la parte teórica. No creo que tenga ventajas
sobre otros colegas, no me siento ni más ni
menos, pero sería una tontería no utilizar
las experiencias que generosamente me dio el fútbol
como jugador. Lo que se habla con el árbitro,
lo que pasa dentro del vestuario, la fortuna de tirar
un centro y que sea gol, la desgracia de un mal pique
que te impide definir... esos detalles los viví
y sería estúpido si no los usara para
enriquecer mi trabajo actual.
Lo que puedo decirle al futbolista es que el tiempo
libre que existe, más allá de las
obligaciones- lo aproveche para leer, para aprender
idiomas, para capacitarse, para sumar conocimientos.
Si se dedica a una actividad alejada del fútbol,
eso le va a servir. Y si resuelve, por ejemplo, ser
técnico, también, ya que si maneja idiomas
tendrá un abanico de posibilidades más
grande. Jugar al fútbol es algo hermoso, incomparable,
pero hay que saber que, por una inevitable limitación
física, esto no dura
toda la vida.
Hay
que encontrar un lugar en la sociedad.
Por Leonardo Rodríguez
Entrenarse
para el retiro. Por
María Elena Carrozzi
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no extraña
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