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Editoriales, Notas y Entrevistas
Satisfacción y dolor
Como
un reflejo de la vida misma, que constantemente pone
sus contrastes al desnudo, en pocos días sentimos
satisfacción y dolor. Satisfacción,
porque nuestro gremio demostró estar unido
para
Reclamar lo que considera justo. Y dolor por la muerte
de un amigo del alma, de alguien que hizo mucho por
Futbolistas Argentinos Agremiados y que permanecerá
eternamente en un rincón privilegiado de nuestros
corazones: Carlos Della Savia.
Desde
el comienzo del conflicto que postergó el inicio
de los campeonatos, los futbolistas demostraron madurez
y firmeza. Era necesario ponerle punto final a una
situación que ya se hacía insostenible,
con deudas abultadas y promesas incumplidas, pero
cada paso se dio luego de un análisis. Aquel
acuerdo homologado en el Ministerio de Trabajo el
11 de mayo se respetó solo a medias, por eso
nuestra protesta volvió a escena, tan firme
como la primera. Posteriormente la AFA envió
una nueva propuesta y, tal cual ha sido una modalidad
histórica, la misma se discutió entre
los representantes de los distintos planteles. Y nos
detenemos un instante en ese detalle. Cuando decimos
que la propuesta "se discutió", nos
referimos al disenso lógico, al marco de libertad
en que cada uno expuso lo que siente, lo que piensa,
sin ataduras, sin restricciones.
Estamos
en la Argentina del 2001, en un país con dificultades
muy grandes que nos rodean y que observamos diariamente.
Pero a la vez el futbolista pretende simplemente cobrar
por los servicios que presta. ¿Cómo
compatibilizar las dos realidades? No fue fácil,
aunque en definitiva se logró el objetivo y
seguimos atentos a lo que suceda en el futuro.
Fuerza
e inteligencia fueron los argumentos. La fuerza y
la inteligencia que le puso a cada acto de su vida
el querido Carlos Della Savia. El 15 de agosto perdió
la batalla contra una enfermedad que lo afectaba desde
hacía un tiempo, pero antes ganó muchas
tras, dejándonos un ejemplo de honestidad que
lo acompañó dentro y fuera de la cancha.
El "Maestro" lo bautizaron los hinchas de
Gimnasia, que lo idolatraban. Y eso fue. Un verdadero
maestro de la vida, un amigo fiel, un luchador incansable
en las luchas por el reconocimiento de los derechos
del futbolista. Tal vez a
modo de homenaje en su limpia trayectoria, las dos
sensaciones que mencionábamos al principio
pueden mezclarse. La satisfacción y el dolor.
Su muerte fue un golpe durísimo, pero desde
el cielo Carlitos seguramente estará haciendo
un guiño cómplice, porque su gremio
peleó, unidos como él, por lo que corresponde.
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