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Editoriales, Notas y Entrevistas
Un problema mundial: los calendarios.
"No
hay ninguna excusa, pero está claro que existe
un exceso de fatiga. Cada uno de nosotros jugó
una larga temporada en sus respectivos clubes. No
hubo interrupciones, ni un período de preparación
adecuado... una cosa así no se puede hacer".
La voz de Zinedine Zidane lanzó una
queja. Y si alguien tomó sus palabras como
una excusa por la rápida eliminación
del seleccionado francés en el Mundial, enseguida
se sumaron otras opiniones en el mismo sentido, como
para dejar en claro que Zidane no estaba abriendo
el paraguas, sino describiendo una situación
real, que afectó no solamente a él y
a sus compañeros, sino a muchos de los protagonistas
de Japón-Corea 2002, en particular a aquellos
que integran clubes grandes de Europa y que deben
jugar y jugar, porque así lo exigen los calendarios.
Curiosamente, un futbolista espera intervenir en la
máxima competencia desde sus comienzos. Y cuando
llega a ella, está desgastado física
y síquicamente, imposibilitado de entregar
todo lo que puede.
El
médico del plantel francés, Jean
Marcel Ferret envió una carta a la FIFA
en la cual advirtió que los principales futbolistas
quedarán "destruidos" si no paran
los calendarios agotadores. "Es la salud de
los jugadores la que está en peligro, es su
integridad física. Necesitan parar porque continuar
así significa destruirlos. En nuestro caso,
los jugadores tuvieron apenas dos semanas para recuperar
las fuerzas, relajarse y regresar en forma, mientras
que hace cuatro años tuvimos cuatro semanas
de descanso y la media de los partidos que afrontó
cada jugador fue de 41", resumió Ferret
en tono crítico.
Preocupado
por la cantidad de lesiones que se produjeron durante
la competencia, Jiri Dvorak, jefe médico
de la FIFA, dijo que "los jugadores profesionales
juegan demasiados partidos y ese significativo número
hace que impida la recuperación normal de problemas
físicos. La ciencia médica podría
señalar qué número de partidos
incrementa el número de lesiones y esto podría
permitir la introducción de un límite
para la actividad".
También Franz Beckenbauer abogó por
algún cambio: "El Mundial es algo que
millones de aficionados están esperando y la
realidad indica que deben resignarse a ver por televisión
a jugadores cansados". Y hasta el diario
español "El País" entregó
una versión parecida: "Numerosas selecciones
europeas pagaron en el Mundial las consecuencias de
sus cracks agotados y Argentina, con mayoría
de titulares en las ligas europeas, también
sufrió este problema.
Europa debe reflexionar sobre el peligro de canibalismo
que corre su fútbol. Se está devorando
a sí mismo en la medida que no dicta medidas
saludables para proteger a los jugadores".
Frente
a semejante andanada de coincidencias, el presidente
de la FIFA, Joseph Blatter, afirmó que
es imprescindible reducir la cantidad de partidos
en torneos continentales y locales. "Algunos
futbolistas actuaron en setenta encuentros durante
la temporada. Eso es demasiado y alguien tiene que
intervenir. Si las distintas ligas no paran el exceso
y las federaciones nacionales no toman cartas en el
asunto, entonces la FIFA deberá adoptar alguna
decisión al respecto".
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