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Jugar
y estudiar
Dos historias que son golazos
Germán
Piaggio estaba terminando sus estudios en una Escuela
Industrial cuando lo llamaron para jugar en la Primera
del club Argentino de Quilmes. Siempre había
jugado al fútbol en el club de su barrio, pero
nunca se había imaginado que sería un
jugador profesional. “Hice el camino al revés,
recién a los 19 años empecé a entrenar
cinco veces a la semana”, cuenta.
Ya recibido en la escuela como maestro mayor de obras,
dudaba entre seguir estudiando ingeniería o arquitectura.
Se decidió por arquitectura y comenzó
a estudiar en la Universidad Católica de La Plata.
Su vida hoy no es nada fácil: ya va por el quinto
año de cursada de la carrera y como si fuera
poco, juega en Brown de Adrogué. “En la
facultad más que estudiar tenemos que dibujar.
Son muchas horas frente a la computadora. Tenemos que
hacer presentaciones y correcciones todas las semanas.
Y a veces los tiempos no te alcanzan para todo. El fútbol
es mi prioridad, es mi trabajo. Intento hacer todo lo
mejor posible pero si por mi trabajo no llego con lo
de la facultad, lo dejo para otro momento”.
Por falta de tiempo y dinero, hace dos años tuvo
que dejar de estudiar. Un amigo suyo le recomendó
que pidiera “una mano” en la Fundación
El futbolista. Con la ayuda de la Fundación,
Germán retomó sus estudios y pronto va
a honrar la historia del fútbol argentino, siendo
uno de los pocos que, además de ser futbolista,
es arquitecto.
Cuando era chico, Maximiliano Gómez jugaba en
las inferiores de Banfield. Luego pasó por Talleres,
Almirante Brown , San Miguel y Argentino de Quilmes.
Ahora está a punto de empezar a jugar en un nuevo
club. Siempre tuvo bastante claro que el fútbol
no es un trabajo para toda la vida y bastó con
el apoyo de su familia y su novia para que se decidiera
a estudiar. “Más si estás en la
B. Uno tiene que saber que lo que ganás es sólo
para el momento, pero que a los 30 se acaba. Después,
si no estudiás, no tenés nada”.
Tras cuatro años de estudio, ya se recibió
de Profesor de Educación Física en el
Instituto Modelo de Educación Física y
ahora se está especializando como preparador
físico de fútbol. Para Maximiliano, estudiar
y jugar tampoco ha sido fácil, pero ahora sabe
que tiene más herramientas para vivir la vida.
“Sigo trabajando como futbolista y también
ahora hago suplencias en escuelas. Voy haciendo las
dos cosas”. A veces, sólo es cuestión
de animarse.
Si ya empezaste a estudiar o tenés ganas de hacerlo,
acercate a la Fundación El Futbolista. Nosotros
te podemos ayudar. Queremos que hoy vos también
puedas elegir tu futuro.
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