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El control ginecológico

El control ginecológico periódico conlleva una serie de cuestionamientos en la mujer: ¿Cuándo?, ¿Por qué?, ¿Para qué?, ¿a partir de qué edad?, ¿Con qué frecuencia?, ¿Es necesario si no me duele nada?...

El control ginecológico anual es un requisito ineludible en la actualidad.
Su importancia primordial consiste en:

1- Determinar el estado de salud de la mujer, informarla sobre su funcionamiento ovárico, la importancia del autoexamen mamario, el riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual y cómo prevenirlas, dar pautas de procreación responsable, de períodos apropiados entre partos, de
amamantamiento, de métodos anticonceptivos adecuados a las distintas edades de la mujer, educación sexual, etc.


2- La detección precoz de lesiones y/o modificaciones que inicialmente pueden ser asintomáticas (por ejemplo: en las menopáusicas la alteración de los lípidos aumenta el riesgo coronario y puede llevar a un problema cardíaco; o la alteración del metabolismo fosfocálcico que puede evolucionar hacia una
osteoporosis), las patologías del cuello uterino, simplemente tratables o las lesiones mamarias no palpables (detectadas sólo mediante mamografías) y que libradas a su evolución natural pueden transformarse en un cáncer.

Existen distintas etapas en la vida madurativa de la mujer, y acordes con las mismas la ginecología debe controlar, informar, prevenir y tratar situaciones que comprometan su salud.

En cada uno de estos períodos existen con mayor frecuencia determinadas patologías y consultas que el ginecólogo deberá resolver.

La adolescencia es un difícil período comprendido entre los 10 y 20 años siendo menester conocerlo para poder comprender y ayudar a la adolescente. Se caracteriza por la resistencia a estos controles.
Se inicia con la pubertad (10 a 15 años), manifestándose principalmente por cambios corporales y mentales. El cuerpo de la niña va adquiriendo funciones de adulto.

En la adolescencia media (15 a 18 años) ya existe un conocimiento y aceptación de las modificaciones corporales, sus funciones y capacidades. En éste período existe la búsqueda de la identidad sexual.

En la adolescencia tardía (18 a 20 años) se alcanzaría la madurez biopsicosocial (identidad adulta como mujer). Existe tendencia a la rebeldía y a buscar independencia del grupo familiar.

Durante este período pueden presentarse alteraciones del desarrollo, de los caracteres sexuales y trastornos funcionales del ciclo -irregularidades menstruales-. Estos últimos son bastante frecuentes.

Es necesario informar y clarificar sobre las enfermedades de transmisión sexual y cómo prevenirlas; sobre los distintos métodos anticonceptivos para evitar un embarazo no deseado; la responsabilidad que implica esa libre elección y los riesgos inherentes a ella.

Finalmente, estar informada de qué es normal que le acontezca y ante qué circunstancias debe la adolescente realizar una consulta al ginecólogo fuera del control anual.
Es importante en éste período pleno de rebeldía, la presencia de un referente médico contenedor, reconocido por los padres de la misma, en quien la adolescente pueda canalizar sus dudas (mas libres de prejuicios o pudores) y no solamente sus conflictos desde el punto de vista orgánico.

En el control ginecológico de la adolescente se evaluará:
• Talla, peso, desarrollo corporal.
• Examen mamario y abdominal.
• El examen ginecológico consistirá en la exploración del normal desarrollo de los genitales externos.
• La colocación del espéculo vaginal queda limitado a aquella paciente que haya iniciado sus relaciones sexuales.
• La colposcopia (también indolora) requiere la colocación de un espéculo vaginal.
• Pueden ser necesarios estudios ecográficos ginecológicos y mamarios (ambos
no dolorosos).


En la madurez sexual:
En el control ginecológico se realizará básicamente:
• Exploración pelviana (Examen abdominal, examen ginecológico)
• Colposcopia, Ex.de Papanicolau, Tacto vaginal
• Examen mamario, ecografía mamaria, mamografía.
• Estudios de laboratorio.

Entre los 20 a 35 años los motivos de consulta más frecuentes están relacionados con la paridad: infertilidad, esterilidad, métodos anticonceptivos, enfermedades de transmisión sexual, etc.
Entre los 35 a 45 años pueden presentarse problemas tumorales (fibromas uterinos, quistes ováricos, lesiones benignas o malignas de cuello uterino) y prolapsos genitales.
Entre los 45 a 55 años nuevamente se consulta por trastornos funcionales del ciclo (irregularidades menstruales), síndrome perimenopáusico y problemas tumorales (benignos y malignos).
55 años o más: Se consulta habitualmente por síndrome climatérico, prolapsos y procesos tumorales malignos.



Métodos complementarios de diagnóstico mas frecuentes

Existen múltiples estudios complementarios y cotidianamente aparecen nuevos y más precisos, dejándose de usar otros por obsoletos. Algunos de estos métodos resultan aliados indispensables para el control y diagnóstico ginecológico, por ejemplo:

1-Colposcopía: se realiza con el colposcopio, instrumento óptico que permite visualizar con mayor aumento y distintos filtros de luz lesiones de cuello uterino, vagina y vulva. Es un método totalmente indoloro ya que se coloca un espéculo y el colposcopio no se introduce en el canal vaginal.
Se efectúan tomas dirigidas de material de las lesiones para Ex. de Papanicolaou o biopsias de las zonas para si diagnóstico preciso.

2-Mamografía (estudio radiológico básico para control mamario).
Ante imágenes dudosas se puede repetir éste estudio con magnificación y comprensión (que focaliza y aumenta la imagen) o complementar con ecografía mamaria para aclarar el diagnóstico.
Respecto a cuándo y con qué frecuencia debe realizarse existe un consenso aceptado internacionalmente:
a) Toda mujer (aún sin problemas mamarios) debe realizarse una mamografía
inicial de control a los 35 años (aunque actualmente hay tendencia a llevar
dicho estudio a los 30 años).
b) Entre los 40 a 50 años realizar éste estudio cada año y medio o dos.
c) A partir de los 50 años debe realizarse anualmente.

Esto queda supeditado al criterio médico, ya que ante factores de riesgo aumentados o situación que lo requiera, se efectuará una mamografía fuera de estos tiempos pautados y con la frecuencia necesaria para efectuar el diagnóstico.
Algo bastante frecuente es la colocación de prótesis mamarias que requiere como requisito médico legal una mamografía y ecografía mamaria previa a su colocación, a cualquier edad.

3-Ecografía mamaria: (estudio no radiante) puede realizarse a cualquier edad y con la frecuencia que considere el profesional.
Es un complemento de la mamografía pero no la reemplaza.
Se realiza con frecuencia en la mujer menor de 35 años dadas las características de la mama a esa edad (mayor densidad radilógica) y al tipo de patología que se presenta en ese período Luego de colocadas se controlan las mamas y las prótesís mediante mamografías (con una técnica especial) y
también con ecografías ya que las prótesis dificultan el estudio clínico y radiológico de las mamas.

4-Ecografía Ginecológica (estudio no radiante)
a) La ecografía ginecológica ABDOMINAL (convencional) permite una visión panorámica del aparato genital aunque sin detalles de precisión.
b) La ecografía ginecológíca TRANSVAGINAL permite visualizar detalles mínimos (quistes ováricos, alteraciones de las trompas de Falopio, la presencia de un embarazo; la ubicación correcta de un DIU (que a veces se desplazan), el espesor del endometrio, la presencia de pólipos o fibromas, tumores ováricos (benignos o malignos), etc. Este estudio resulta de gran utilidad en la pesquisa del cáncer ovárico (más frecuente entre los 45 a 60 años) que se presenta en forma totalmente sílenciosa (sin síntomas que hagan sospecharlo) y es difícil descubrir en sus estadíos iniciales mediante un
tacto vaginal.

CONCLUSIONES
• A la ginecología le interesa prevenir la enfermedad más que tratar sus consecuencias.
• Aunque esto genere molestia y ansiedad en la mujer para concurrir a la consulta, lograr la detección precoz del cáncer ginecológico modifica sustancialmente el tratamiento y pronóstico del mismo.
• La insistencia para que se realicen estos controles se basa en las estadísticas ya que el cáncer femenino mas frecuente es el de mama (en medios urbanos), le sigue el de cuello uterino (relación que se invierte en medios rurales), y luego el cáncer de endometrio (cuerpo uterino), ovario y
con menor frecuencia el de vulva.
• A través de esta rutina de controles ginecológicos, es posible detectar alteraciones mínimas, asintomáticas o no palpables las que aún siendo benignas y fácilmente tratables pueden transformarse en un cáncer.
• Por otro lado, el comienzo precoz de las relaciones sexuales, muchas veces discordante con, la madurez intelectual de las adolescentes, trae aparejados problemas inherentes a embarazos no deseados, abortos provocados, métodos anticonceptivos, parejas múltiples, enfermedades de transmisión sexual, etc.
• Para canalizar y conducir prudentemente estas situaciones se requiere educación, información, prevención, control y seguimiento ginecológico periódico.

Dr. ANGEL EDUARDO QUARTUCCI




Artículo de julio de 2002.





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