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A cuidarse del sol
Dr.
Victorio Pittó
| En
un reciente pasado se creía que el bronceado
era signo de buena salud. Sin embargo, hoy se sabe
que la luz ultravioleta (de los rayos solares) no
es inocua.
La
exposición al sol descontroladamente conduce
a signos clínicos de envejecimiento cutáneo,
con aparición de arrugas, cambios en la
pigmentación, y, lo más grave, presencia
de tumores en la piel. Como el objeto de esta
charla no es una descripción enciclopédica
del tema, sino una información práctica
del mismo, les cuento que el espectro de los rayos
solares comprende:
A)
Radiación infrarroja
Es el 53% de la luz solar.
B)
Luz Visible
Comprende el 40% de la misma.
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C)
Radiación ultravioleta
Es el 7% y se divide en: Rayos ultravioletas C: son
absorbidos por la maltratada capa de ozono de la atmósfera
y no son peligrosos. Rayos ultravioletas B: agresivos
cutáneos, atentan contra la reparación
que la misma piel hace de ella. Rayos ultravioletas
A: son diez veces más abundantes que los B, penetran
profundamente en la piel y pueden desencadenar procesos
graves.
Los efectos de la luz solar pueden clasificarse
en agudos y crónicos. Agudos la popular "quemadura
solar bronceado, alteración, alteración
del sistema de defensa de la piel y reacciones frente
a determinados medicamentos. Crónicos fotoenvejecimiento,
queratosis solares, alteraciones de la pigmentación
y del tejido de sostén de la piel, así
como fotocarcinogénesis.
Es
de remarcar que juega un rol fundamental el tipo de
piel de cada uno de nosotros: blanca-marrón clara-marrón
oscura-marrón muy oscura o negra.
Nuestro
cuerpo tiene sistemas de protección propias contra
el daño solar, que se ven superados cuando la
radiación es exagerada. Luego hay medidas de
fotoprotección que incluyen uso de ropas adecuadas
(de trama cerrada), sombreros de ala ancha y horarios
para la exposición al sol. ¡Dispárale
al solcito entre las 10 y las 16 horas!
Recordar también que la nieve y la arena son
potentes refractantes del sol y no olvidemos ni la edad
del probable "adorador del sol", (los bebés
de menos de 6 meses no deben ser expuestos) ni el tipo
de piel de cada uno de nosotros. Los de piel blanca
deben tener más cuidado que los de piel oscura
y no olvidar los antecedentes familiares de cada uno.
Para
finalizar, un breve comentario sobre los filtros solares
o fotoprotectores ¿Cómo elegir un buen
filtro solar? Primero, tener en cuenta la edad, actividades
y tipo de cada uno. Luego, valorar el FPS, que es el
factor de protección solar. Para no complicar
el tema, diremos que un producto con FPS 15 bloqueará
el 92% de la luz ultravioleta B. Por lo tanto debemos
usar un buen producto que también contenga protección
contra los rayos A que, como dijimos, son nocivos para
la piel.
En
resumen: tener precauciones en las "doradas playas",
usar productos serios y adecuados a nuestro tipo de
piel y recordar que el daño producido por la
radiación solar es acumulativo y no se borra
en el invierno.
Artículo
de Febrero de 2003.
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