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Deporte competitivo en la
gran altura
Los conceptos que
aquí se exponen expresan los resultados de los estudios
y observaciones que distintos profesionales médicos
del IMDYR han realizado durante años en el laboratorio
y en el campo de deportes de alta competición.
Para quienes viven a nivel del mar es sumamente riesgoso
para su salud competir durante 90 minutos en un campo
de fútbol a una altitud superior a los 2.000 metros.
Buenos Aires está a nivel del mar y la presión barométrica
es de 760 mmHg. La ciudad de México está a 2.250 metros
de altura y la P.B. es de 580 mmHg. La Paz está a
3750 m. y la P.B. es de 473 mmHg. El aeropuerto está
a 4.050 m. La composición del aire atmosférico es
similar en todas estas localidades: 20,95% de O2;
0,03% de CO2 y 79,02% de N2.
Lo que disminuye es la Presión Barométrica. De 760
mm Hg cae en México a 580 mmHg y en La Paz a 473 mmHg.
Cada as que forma parte del aire atmosférico ejerce
una presión parcial y ese es el mayor problema pues
en el caso del O2, cae de 159
mmHg a 110 mmHg en México y a 90 mmHg
en La Paz.
Existen poblaciones hasta alrededor de los 4.500 m.
Esas poblaciones que han nacido y se han criado en
las grandes alturas se han ido adaptando generación
por generación a esas condiciones hostiles.
En 1590 el padre jesuita José de Acosta describió
por primera vez en la historia de la medicina el mal
de montaña, puna o soroche que observó en recién llegados
a las tierras altas de Perú.
El mal de montaña agudo puede aparecer aunque el paciente
no haya realizado esfuerzo físico alguno. Es una enfermedad
generalmente benigna, pero cuando falla la aclimatización
(término usado para diferenciarlo del aclimatado,
que es sólo aquel que nace en la altura) puede aparecer
el edema agudo pulmonar o el edema cerebral de la
gran altura. Es un episodio mucho más frecuente que
lo que se publica, pues actualmente se soluciona rápidamente
descendiendo al paciente en helicóptero hasta las
tierras más bajas.
Los síntomas del mal de montaña agudo son: cefaleas,
anorexia, náuseas, vómitos, debilidad, mareos, insomnio,
fatiga, y han dado lugar a la Escala de Lago Louise
que va de 1 a 8 según la gravedad del mal.
Este problema médico no es sólo de los pasajeros que
viajan a esas ciudades por negocios o turismo. Un
ejemplo es la actual contratación de trabajadores
de las minas chilenas de La Coipa a 3.600 m. Estos
nuevos mineros permanecen 10 días en la mina y bajan
a su casa en Copiapó a nivel del mar donde tienen
4 días de descanso. La empresa alemana que explota
la mina hace investigación clínica para prevenir la
enfermedad y seleccionar a los que mejor se adaptarán
a la altura.
¿Por qué hacen este estudio
previo?
La razón es que desde 1950 en que la Organización
Mundial de la Salud y la Organización Internacional
del Trabajo decidieron que era un delito someter a
un trabajador a una tarea con riesgo de su salud,
si el mismo podría haber sido prevenido. Este precepto
está contemplado en nuestro Código Penal.
En el caso de los futbolistas profesionales se debe
tener en cuenta este aspecto médico, que es prioritario,
pues el juez, en caso de que se presente un problema
dictará el fallo de acuerdo a los dictámenes de los
médicos forenses.
El ejercicio exacerba los efectos de la altitud en
el organismo. Hace más de un siglo, en 1895, Kroneker
observó por primera vez este fenómeno: 7 voluntarios
subieron a lomo de mula hasta los 3.000 m. en los
Alpes mientras otros voluntarios llevaban las literas.
Los primeros no se enfermaron y estos últimos, sí.
¿Cuántos días son necesarios
para adaptarse a jugar en la altura?
Los habitantes de una de las escasas ciudades establecidas
en lo que los mismos paceños denominan "gran altura",
se han ido adaptando a esas condiciones tan hostiles
a través de muchas generaciones.
La posibilidad de adaptación a un esfuerzo máximo
se puede considerar cuando la altitud es inferior
a los 2.000 metros. Deben recordarse los graves problemas
de salud y las distorsiones de los resultados de muchas
pruebas atléticas, de natación, ciclismo, etc., que
caracterizaron los Juegos Olímpicos de México. Se
tardó años en mejorar algunos records allí obtenidos.
Los campeones mundiales en carreras de fondo fueron
superados por los atletas africanos habitantes de
la montaña. Esos atletas europeos de nivel del mar
estuvieron dos años tratando de adaptarse a la altura
y fracasaron estrepitosamente. Las autoridades de
las diferentes asociaciones de la mayoría de los deportes
rechazan categóricamente la realización de competencias
internacionales a gran altura.
¿Cuál es la conducta correcta
para encarar este problema que periódicamente se presenta
a nuestros futbolistas?
El médico de los deportistas tiene una responsabilidad
ética ineludible: preservar la salud y mejorar el
nivel de entrenamiento. El conocimiento de las alteraciones
de las funciones orgánicas a causa del ascenso a la
montaña se estudia desde hace siglos. Diariamente
se publican trabajos científicos dedicados a conocer
la adaptación a las condiciones ambientales hostiles
como el frío, la falta de gravedad, la aceleración,
el calor, la altitud, etc., por motivos tan diversos
como los vuelos espaciales o la explotación de minas
en la montaña, sin contar los problemas de los soldados
en la guerra o los atletas en las competencias deportivas.
En la ciudad de La Paz, la participación en una competencia
deportiva de una hora y media de duración significa
enfrentar una de las condiciones más adversas a las
que pueden ser sometidos sujetos sanos nacidos y entrenados
a nivel del mar.
¿Los médicos bolivianos conocen
el problema?
El tema de la fisiología de la adaptación al esfuerzo
en la gran altitud es hoy objeto de investigación
por motivos sanitarios, deportivos, astronáuticos
o militares. Ha adquirido identidad propia y trascendente
en medicina humana, por lo cual resulta conveniente
prestarle la mayor atención, pues las decisiones que
tome al respecto cualquier tipo de autoridad, deben
apoyarse fundamentalmente en el actual conocimiento
científico.
El doctor Jean Coudert, destacado médico y fisiólogo
francés, desde hace años realiza experiencias en el
Instituto Boliviano de Biología de Altura en La Paz
y en la Universidad de Auvergne, Clermont Ferrand,
Francia, investigando las diferencias más significativas
en la fisiología de las poblaciones de nivel del mar
y las de gran altitud.
¿Y en la Argentina?
Con propósitos similares a los del mencionado laboratorio
en La Paz, en la Argentina en 1940 el Dr. Hugo Chiodi
creó uno en el noroeste y publicó sus trabajos cuando
se perfeccionaba en la Universidad de Harvard.
Además del de La Paz ¿Existen
otros laboratorios?
También en Perú el Dr.Monge fundó y condujo en 1927
el Instituto de Morococha que luego dirigió el Dr.
Hurtado.
Actualmente, entre los más activos se encuentran:
el de West en la Universidad de California en La Jolla,
los de Milán y Ginebra de Cerretelli, Kayser y colaboradores,
el mencionado de Coudert en Francia, el de la Universidad
de Colorado, el de Hoyt en Natick, Massachusetts,
el de Kobayashi, en Tokio.
¿Qué conclusiones brindan?
La información científica constituye el fundamento
para la toma de decisiones oportunas sobre la participación
en competiciones deportivas por encima de los 2.000
metros. Aunque el error es mayor cuanto inferior es
el criterio de quien analiza la información.
Ello se debe principalmente a que se agrega, al necesario
esfuerzo de adaptación de las funciones orgánicas
para realizar una actividad física intensa y duradera,
una exigencia insoslayable como es la de proveer a
los músculos protagonistas del oxígeno necesario,
teniendo en cuenta la escasa presión parcial de este
gas.
Mencionaremos las conclusiones del más reciente estudio
realizado por el Dr. R.C. Roach de la Universidad
de Nueva México publicado en enero pasado en una de
las principales revistas médicas del mundo: los trastornos
provocados por la altura son exacerbados por el ejercicio.
Los síntomas clásicos de dolor de cabeza, mareos,
desvanecimiento, náuseas, dificultad para conciliar
el sueño, empeoran pues hay una mayor hipoxia, es
decir, disminución del tenor de oxígeno.
En conclusión: el ambiente hostil que significa un
esfuerzo máximo a 3.650 metros sobre el nivel del
mar implica una exigencia a la cual sólo pueden adaptarse
quienes nacen y viven en las alturas similares. No
se conoce medicación alguna y el tratamiento de urgencia
es poner al paciente en idénticas condiciones ambientales
que aquéllas a las que está habituado.
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En
1974 investigamos la respuesta a un esfuerzo medido
de 12 futbolistas seleccionados argentinos, a
nivel del mar y a una altura simulada de 3.750
m. utilizando una cámara hipobárica.
Sujeto realizando la prueba ergométrica
en la cámara hipobárica, utilizando el método
de circuito abierto para la determinación del consumo de
oxígeno. |
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Se puede observar que un mismo esfuerzo produce significativas diferencias
en las respuestas fisiológicas cuando lo único que se ha modificado
es la altura sobre el nivel del mar.
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Fig.
1 - Leveroni
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Fig.
2
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Valores
medios y error estándar de frecuencia cardíaca
registrados en reposo durante los períodos
de máximo trabajo en condiciones a nivel
del mar
(-) y en altura simulado a 3.000 m. |
Valores
medios y error estándar de frecuencia cardíaca
registrados en reposo, durante los períodos
de trabajo a 1.200 Kgm/min y en la recuperación
a nivel del mar (-) y en la altura simulada de
3.750 m (-)(p<0,001) |
Leveroni, A. F. et al. Rev. Med. Esporte, Porto
Alegre, 1 (4): 147-154, 1974. |
Balsom, P. D., Gaitanos, G. C., B. and Sjodin,
B. Acta Physiol. Scand. 152:279-285, 1994. |
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Buenos Aires, noviembre de 2000.
Alberto F. Leveroni Médico, U.B.A.
Fisiólogo del Ejercicio, U.C.L.A.
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Salta 1144 (1023), Buenos Aires, Argentina. Tel/Fax: (5411)4305-3426
(int. 109) y 6 lineas rotativas.
E-mail: imdyr@agremiados.com.ar
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